lunes, 18 de mayo de 2015

la cárcel de lo inolvidable

recibí este mail por error:






“Parece el sonido del mar” te dije frunciendo el ceño, como si ese gesto me ayudara a agudizar el oído, ¿te acordás? Así nos conocimos. Me respondiste que eran los primeros segundos de Sveglia, como quitándole importancia. Por un momento supuse que me hablabas del edulcorante y no entendí nada. Vos viste que estaba confundida y te reíste. Los dos nos reímos, bah.

“Una canción que tiene trompetas siempre es importante”, pensé en eso, nunca te lo dije. Hoy te quisiera decir todo, como cuando te abrazaba ni bien nos levantábamos después de haber peleado la noche anterior. No me copa dormirme chinchuda, con pensamientos anudados, lo sabés. Ese abrazo te quisiera dar, el que lo abarca y cura todo.

Estoy en un cyber escribiendo este mail porque no quiero llegar a casa, ver las paredes blancas y desnudas que retumban tu nombre a los gritos y ponerme a llorar de nuevo. Estoy en este cyber retrasando la tristeza, cortándole camino al dolor, una cosa así. ¿Te das una idea de lo que me cuesta llegar a ese departamento que hasta hace 1 mes compartíamos? El otro día encontré en el fondo del cajón del botiquín una maquinita de afeitar tuya y el corazón se me hizo un puño arrugado y mojado. A veces pienso que nunca te voy a terminar de sacar de mi vida. Y ojo, no hablo de pertenencias, de fotos, de regalos, de remeras que te olvidaste o de esa maquinita de afeitar. Hablo de caminar por la calle y cruzarme con tu voz en la cara de otro, de verte la nuca en el reflejo de una vidriera, de sentir en el aire que tu olor está presente en cada cosa que hago o digo. Hablo de eso, la cárcel de lo inolvidable.

Quiero vivir en medio de un bosque, libre, pisar donde nadie nunca pisó. No quiero volver a ese departamento gigante y vacío. No quiero tomarme más el 140, ni combinar en Pellegrini con la B para buscarte por el laburo. No quiero caminar por Diagonal, sabiendo que al mediodía podés estar dando vueltas para ver si almorzás en Cabildo de Buenos Aires o si ese día pintó comida por peso. No quiero andar distraída por ahí, con el culo entre las manos. No quiero vivir agazapada en la duda, en los planes truncos, en las entradas que compré para que vayamos a escuchar, con suerte, Sveglia y todas esas canciones que son nuestras. No quiero más.

Me escriben pibitos por privado, saben que no estamos juntos. Me escriben para ver en qué ando, cómo me siento, qué cuento. Estos guachos me huelen, saben cuándo aparecer, no les puedo creer la puntualidad. Me mandan links con canciones lindas. Me sacan una sonrisa a las trompadas y yo que no puedo olvidarme de vos ni de tu puta costumbre de nunca bajar la tabla del baño. No quiero volver a esta jungla de cemento donde soy un buen partido, donde el “escribiendo…” eterno de algún flaquito me va a dar muchísima paja, donde ya no encuentro más maneras amables de rechazar una birra.

Estoy llorando y mordiéndome los labios. El pibe que atiende el cyber me mira de reojo y para colmo, en mi mp3 suena la frase maldita: “Y en esta noche en que te pienso desde lejos, cuento los días que me quedan por pasar sin vos”. Soy una escena cliché sacada de alguna película también cliché, de esas que bajoneábamos los domingos metidos en la cama.



Estoy en este cyber y lo único que realmente quería avisarte es que ayer llegó tu paquete de American Apparel. Perdón por el resto.


Caro.

8 comentarios:

Laura B. dijo...

Se me hizo puño el corazón. Y no pude evitarlo, leí paredes, Sveglia, y si bien esto no es Pez es muy lindo también. Es un poema de Adelia Prado (en portugués y en español) musicalizado. https://myspace.com/szveglia/music/song/impresionista-ensayo-81195632-89451417

El baterista que escribe dijo...

Cómo me puede el portugués, por favor... Y mucho más si es cantado.

Manuel Lunari dijo...

Aplaudo, de pie, y llorando un poquito nomas.
Como siempre, el toque Pez hace de todo más hermoso, como solo eso puede hacerlo

El baterista que escribe dijo...

Gracias por este aplauso de pie!
Paz, amor, libertad, respeto.

El baterista que escribe dijo...

Gracias por este aplauso de pie!
Paz, amor, libertad, respeto.

Victoria Miguel dijo...

Más aplausos! Me hice fan! Escribís hermoso!

El baterista que escribe dijo...

Gracias Vicky!! Bienvenida siempre ❤

Emmanuel Coria dijo...

Lo leí de nuevo con Samskeyti de Sigur Rós de fondo y casi se me rompe el alma. Otro aplauso de pie por acá! Ahora sigo con convivencia sagrada.