miércoles, 28 de octubre de 2009

el manteca polvo gol







me acuerdo

que en una época

te ponías las pilas



te bancabas como una reina

ñoquis con mi familia

rituales inevitables

fotos familiares

y anécdotas repetidas



todo valía la pena

para el mejor polvo dominguero

mientras de fondo un triste Araujo

gritaba los goles de Manteca Martinez

en el suplementario del segundo tiempo

y el sol dibujaba sus últimas horas

sobre el anden de Belgrano R.



¡la puta! .. ¡qué recuerdos!

los 90 eran la gloria

el olimpo del garchismo

los amores sin curitas



me acuerdo

que en esa época

te ponías las pilas

(como nadie)



y hoy

no te puedo traer a mis días

ni con el tren línea Mitre

ni con una buena paja

sufro la agonía

del identikit de tus piernas

de tu olor a rascacielos

sufro la idea

de cruzarnos en la calle

como fantasmas del aliento

de mi saliva que murió

...invisibles



ya no recuerdo nada

sólo las horas muertas

cronometradas hasta el hartazgo

entre domingo y domingo










6 comentarios:

Eclipse dijo...

jeeeeeiii
muy bueno.
me encanta cuando te aflora la poesía punk.
"sufrir la idea", qué bueno eso, che!

.M dijo...

.

después de lo que leí
ayer...no sé qué decir.

pero bien niniobaterista.
es rock. el garche adolescente
es rock.

.

Dolores Eidán dijo...

Esta verborragia tuya, esta estampida de ideas que salen de algún lado... siempre me cayeron bien.
Parece que gritaran tus escritos, está todo ahí, es genial.

Un abrazo!

. juana, dijo...

"sufro la agonía
del identikit de tus piernas"

yo creo que si existiera, y se resiste a eso, es una turra.

que lindo es que, alguien alguna vez, se ponga las pilas.

rocha. dijo...

Ehhh, que bueno, que genial! Re lindo, amplausos George!

en el eter dijo...

pareciera que hoy no hay tiempo para cargar baterías, pilas, que cosa rara eso de "ponerse las pilas"
Algo robotizada me siento cuando pienso, debería ponerle pilas a esta situación.
más allá de la expresión, hoy hay una desidia general que camina sin rostro.
yo no se si los 90, pero existe un tiempo interno con rasgos de otros tiempos, espacios donde quizás los trenes arriben en tiempo y forma, y uno se los pierde, como el conejito ese que no es duracell y se queda a medio del toque de platillos, y nunca llega...
Baterista,¡¿ puede terminar lo que ese conejo sin pilas empezó!?
se necesita de la música, che.